SAM 0921

La creatividad al servicio de la ética

LA VOZ A TI DEBIDA (Versos 1449 a 1460)

Perdóname por ir así buscándote
tan torpemente, dentro
de ti.

Perdóname el dolor alguna vez.
Es que quiero sacar
de ti tu mejor tú.

Ese que no te viste y que yo veo,
nadador por tu fondo, preciosísimo.
Y cogerlo

y tenerlo yo en lo alto como tiene
el árbol la luz última
que le ha encontrado al sol.

Con este bonito fragmento de un poema de Pedro Salinas empezó su charla la filósofa Begoña Román en las pasadas Jornadas Manyanetianas. El tema, que enmarcaba las posteriores intervenciones, giraba entorno de la idea de la pedagogía de la alteridad. La charla evolucionó desde la sociedad humana a la comunidad educativa u organización escolar, pasando por la ética.

La segunda aportación a las Jornadas fue la de la psicóloga María Batet. El tema fue la creatividad y consistió en una serie de ejercicios muy prácticos al hilo de la reflexión que sobre esta capacidad humana y social tenemos todos, pero que se oxida con rapidez si no la practicamos. La gran suerte es que la creatividad se puede aprender, se puede entrenar y se puede evaluar. Lo comprobamos mediante actividades en grupo que nos llevaron a pensar con mayor fluidez, con más sensibilidad, con una visión más flexible y produciendo más originalidad.

Realmente, nos dimos cuenta que nos hace falta, a nivel personal y más a nivel de equipos educativos, el poner en práctica otros modelos de pensamiento entre nosotros si queremos educarlos en nuestros alumnos.

Al mismo tiempo, muchos de los que estábamos ahí, formándonos como docentes, somos padres y madres y nos surgía espontáneamente la traducción del tema al ambiente familiar: ¡Cuantas discusiones absurdas nos ahorraríamos si aplicáramos algunas técnicas de pensamiento lateral, más abiertas, más lúdicas en casa! Entre padres e hijos y dentro de la pareja. Vamos a tener que preparar una lista.

Al mismo tiempo que suspirábamos por una integración de la creatividad en el ambiente familiar y escolar, nos dábamos cuenta de cuan poco creativos somos. Y tal como nos había hecho caer en la cuenta la reflexión desde la filosofía social, no es verdad que “todo el mundo valga para todo” ni que” querer es poder”. Ni todos somos creativos por manera de ser, ni con quererlo o desearlo podemos cambiar.

Constatamos una cosa, no menor: el ambiente, el grupo ayuda mucho, favorece que incluso aquellos que no nos tenemos por creativos podamos producir respuestas que van más allá de lo que individualmente habríamos hecho.

Y una constatación positiva más: El fin moviliza los medios. Como decía Víctor Frank “Quién tiene un buen porqué, puede soportar cualquier cómo”. Y nuestros “porqués” son nuestros hijos y nuestros alumnos.

Si hasta ahora como familia, como equipos educativos de una escuela determinada, no hemos sido muy creativos, nos hemos dado cuenta de que:

  • Contamos con “nosotros”, con el grupo humano potente que constituye la familia, con el equipo humano plural y rico que es el claustro de profesores, para provocarnos y ser capaces de generar entre todos y gracias a todos más respuestas originales, más enfoques creativos a los retos cotidianos de la educación.
  • Nuestros hijos, nuestros alumnos, son el estímulo constante a nuestra parentalidad positiva, a nuestra docencia de calidad. Ellos son el fin que justifica un cambio en nuestros medios educativos.
  • La educación se da en un contexto ético determinado, pero que nos urge a todos (por encima de nuestras opciones personales, familiares o escolares) a trabajar con la máxima urgencia y creatividad en pos de la dignidad humana, y de la justicia para todas las personas del mundo.

Las escuelas Manyanetianas vamos a trabajar para promover formalmente la creatividad entre nuestros equipos educativos, y así poder traspasarla a los alumnos. No sólo porque es una herramienta de pensamiento que como tal colabora al desarrollo de competencias curriculares evaluables (¡que ya es motivo suficiente!), sino también porque promovemos la actitud ética de crecer para transformar este mundo en algo más digno y justo para todos. Y estamos convencidos de que “otra manera de vivir es posible” si miramos, pensamos, intervenimos desde otras ópticas más creativas.

En nuestras escuelas este mandato ético tiene además la carisma evangélico: “Felices los que se entrenan y se esfuerzan por ser creativos para ser más pacificadores, más comprometidos en la lucha contra la pobreza, más activos en pro de la justicia… porque serán más originales, sensibles y eficaces.”

Article d’Anna Ramis, Coordinadora pedagògica de l’equip de Titularitat de les Escoles Pare Manyanet, publicat al número 1446 de març-abril 2015 de la revista La Sagrada Familia.

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